Hay un tipo que conocí en Perote al que le decían El Loco, por enfermo. Me platicaron que se convirtió en curandero y que una vez otro güey supersticioso, como hay tantos en Veracruz y México, le dijo:
-No lo vas a creer, Loco, pero hace unos días ví a la Llorona.
-Estás mal, no puede ser que hayas visto a la Llorona.
-¿Por qué, Loco? Te juro que ví a la Llorona. Gritaba y lloraba horrible.
-Pues porque la LLorona ya terminó su penar. Debe de haber sido cualquier otro fantasma, pero la Llorona, imposible.

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