Recuerdo irrelevante: conciertos progresivos y confusión
Sufro para encontrar con quien ir a los conciertos que me gustan, los de rock progresivo. He ido con toda clase de acompañantes, e incluso solo.
Una vez que iba a venir a tocar el magnánimo grupo de rock progresivo Emerson, Lake & Palmer, le pedí a mi querido amigo Raulencio, el Potrillo, que me acompañara. Aceptó gustoso, pues es de esos seres nobles que no pueden decir no, además de que disfruta la camaradería y el comunicativo contento que producen la buena cerveza mexicana.
Poco después de que compramos los boletos me comenta, lleno de expectativa: «me imagino que van a tocar Los sonidos del silencio«. El entrañable Raúl pensaba que iba a oír a Simon & Garfunkel.
Lo único en común que tiene Simon & Garfunkel con Emerson, Lake & Palmer es el «&». Aún así disfrutó del concierto, las cervezas y la sordidez del horrible teatro en que los escuchamos.
En una anécdota similar, puedo comentar que le fue realmente mal a una pesadísima aeromoza que acompañó a mi amigo Simón cuando fuimos a ver al grupo progresivo sueco Flower Kings. La insufrible mujer pensaba a que iba a oir a los Gipsy Kings y obviamente estaba que se la tragaba el infierno. Y vaya que lo disfruté.

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