¿Y después qué vendo?
De seguro has oído el chiste de la vendedora de frutas que se niega a vender la totalidad de su mercancía pues «si me quedo con nada, ¿qué vendo?».
Pues bien, siempre lo había considerado una broma, exagerando un punto como cualquier broma. Hasta el día de hoy.
Me enteré que un gerentillo de nariz café en una empresa mayorista de equipo de cómputo aquí en México está molestísimo porque uno de sus vendedores se acabó el inventario de uno de sus productos, alrededor de 300 equipos.
Está molesto porque ahora no va a poder vender más de ese equipo, si no ordena más equipo a su fabricante, lo cual no tenía programado para este trimestre. Tiene el riesgo de superar las metas de este trimestre y del siguiente, con una falta de visión en la que su cafezosa nariz le estorba demasiado.

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