Bolivia estuvo al borde de la guerra civil. Sus gobiernos, incluyendo dictaduras militares terribles, lo han llevado a la ruina.
Pero sus líderes de oposición tal vez sean peores que el peor gobierno que puedan haber tenido.
Si se cumplen los deseos del principal líder opositor, lo más seguro es que el país sea rematado en saldos al mejor postor.
Veamos lo que piensa este retardado líder opositor, con el nombre sobresaliente de Evo Morales, de acuerdo con un artículo en Proceso 1492.
Desea primero que nada «una nueva Constitución que cambie radicalmente la estructura del poder político y económico boliviano. Niega que ello signifique instalar una dictadura. Y ante la eventualidad de que fuera elegido presidente, señala a dos mandatarios como modelos y fuentes de inspiración: Fidel Castro y Hugo Chávez».
¿Hace falta decir más? Pues nada, que este tal Evo dirige un partido con una novedosa propuesta: instaurar el socialismo. De hecho el partido se llama Movimiento al Socialismo.
Dice que los indígenas no participaron en la formación de Bolivia, por lo que exige la transformación del sistema económico y político. Que todo esté en manos del pueblo boliviano.
Vaya tío con mentalidad de preparatoriano mexicano. Se dice «sincero, honesto y humilde», visionario constructor de un «instrumento político que estuviera al servicio del pueblo, un movimiento de liberación, que es el Movimiento al Socialismo».
Mesiánico y terrorífico. Menos mal que Marcos y otros liderzuelos de pacotilla aquí en México nunca han llegado a estar tan cerca del poder, aún cuando hablen con ese onanismo lírico que usa Evo Morales.

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