Eduardo, de Piso Trece, se pregunta por qué la gente se tapa las partes nobles en vez de la cara al ser sorprendido en tan delicada situación.
Quién sabe por qué será, pero eso me recordó a Carlos Castaneda, a quien oí decir en una ocasión que ni siquiera el loco más desquiciado se pone a defecar en un lugar público, como podría ser el lobby de un hotel, lo cual prueba que en realidad no está tan loco, que hasta los locos están envueltos en la estructura social y que es muy poca la diferencia entre la gente normal y los locos.

Deja una respuesta