La capacidad que tiene mucha gente para dar pretextos o para no darse por enterada es exasperante. Con frecuencia los acerca, si bien apenas a los tobillos, a esos seres excepcionales y extravagantes que nos ayudan con los quehaceres domésticos (conocidos en México como sirvientas, chachas y, despectivamente, como famullas o gatas).
Como sabemos, una de las principales características de las sirvientas, además de trabajar jornadas agotadoras soportando muchas veces a patrones y patronas insoportables y recibiendo pagos irrisorios, es la de saber dar explicaciones para todo.
Sus pretextos son a veces tan creativos y estrafalarios que rayan en lo dialéctico y podrían convertirse en auténticas joyas en el libro del «¿Qué le puedo responder a esto?».
Inspirado por estas chachas o sirvientas he escrito estas respuestas de un empleado común y corriente, en diferentes épocas de la historia, a la misma pregunta:
«¿Ya tienes listo el documento que te solicité?»
En 1550 dirían: «amicuelita mohueltzin».
En 1750 dirían: «Usted se ha equivocado. No le conozco, no tengo por qué dirigirle la palabra. No sé de qué documento me habla».
En 1910: «El correo no siempre es confiable. Pero ¿ha oído usted hablar del teléfono y del telégrafo? Con esos modernos medios ya no habrá pero que valga»
En 1915: «Las tropas de Pancho Villa cortaron las vías y tumbaron los postes telegráficos. Jamás me enteré de su solicitud.
En 1930 dirían: «¿Cuál documento? Nunca recibí el memorándum y todos los carteros son unos huevones que no hacen su trabajo»
En 1950: «Estos teléfonos siempre están ocupados y las operadoras del conmutador se equivocan todo el tiempo. Además no vino el muchacho que entrega los memorándumes. Por favor, envíeme de nuevo su solicitud.»
En 1970: «El Télex estaba a mil por hora pero jamás me entregaron tal solicitud. Posiblemente hubo una falla en la señal. En eso se descompuso el teléfono y, para colmo, se nos acabó la cinta para la máquina en la que se escriben los memos, así que nunca me enteré de tu solicitud.»
En 1985: «El servicio de DHL es magnífico pero es tan nuevo que yo creo que se les extravió tu solicitud. Y para acabarla, ese día me cortaron el teléfono, no recibí los memos no sé porqué y nadie me dio tu recado. Ya sabes, desde que quitaron el télex todo es un problema.»
En 1990: «Justo ayer cuando me enviaste la solicitud se le acabó el rollo al fax. Como es papel térmico y solo lo venden en el centro, no recibimos nada hasta el otro día. Después resulta que todas las llamadas las estaba recibiendo el fax. ¿Memos? Ya has visto qué sistema tan ineficiente es este de los memos escritos y con copias por cuadruplicado, puro papeleo inútil. No, tampoco recibí tu memo y nadie me dio tu recado».
1993: «No oí tu mensaje en mi correo de voz. Había tanto trabajo y sonaba tanto el teléfono que no advertí que había un correo de voz. Nadie, además, me pasó tu fax. Los faxes los colocan en una bandeja común, entonces es muy fácil que los tiren o que los traspapelen. Y ya sabes que aquí nadie pasa los recados, así que el sobre de DHL se quedó en el almacén y nunca lo ví».
1995: «Se perdió tu mensaje de correo electrónico. O tal vez llegó como sí ya hubiera sido leído previamente, así es posible que me haya pasado inadvertido, es que estamos probando el Netscape Gold. Los faxes, bueno tu sabes, esos son ya cosa del pasado, unicamente se reciben en el fax server y se imprimen en demanda, y como no había quién me avisara de estos, pues ya sabrás. Mi correo de voz, además está saturadísimo».
1998: «Ya sabes como son estos teléfonos celulares, se cortan todo el tiempo. El servicio es tan pésimo que nos están haciendo un reembolso parcial por mal servicio. De correo electrónico ni me hables, desde que nos pusieron la línea dedicada muchos correos se esfuman, tal vez se perdió. De tu fax nadie me avisó y mi correo de voz está saturado. Y esta nueva secretaria nunca nos avisa cuando hay mensajería. Oh, y el Messenger no siempre lo veo porque me distrae de mis diarias labores».
2000: «Este nuevo sistema de teleconferencia es malísimo. Ni se ve ni se oye. Los celulares son una verdadera porquería. Ya ni en Nextel puedes confiar. Desde que tienen este filtro anti-virus en el server, muchos correos simplemente no pasan, así sean simples jpg. Los nuevos faxes multifunción no están resultando tan buenos como pensaban los de sistemas, y con esto de que ya no hay secretarias y el conmutador siempre lo responde el menú automático, muchas veces te pueden enviar a una extensión equivocada. Ya no nos dejan usar ni ICQ ni Messenger aquí, el que ves que está en línea es el de mi casa, así que la que estaba conectada es mi esposa, no yo. No, no me enteré de tu solicitud. ¿Cuál documento?».
2050: Este nuevo sistema uniformizado de localización satelital personal con despliegue holográfico es un verdadero asco. A veces tu holograma no se parece a ti sino a tu suegra. La computadora neuronal que traigo implantada a veces no reconoce mi ADN entonces por eso a tí te parece que te estás comunicando conmigo, que me estás enviando mensajes, que estás escribiendo en el banco de datos de mi cerebro alternativo y que tus videos holográficos y mega-documentos me están llegando perfectamente, y hasta te confirmo de acuse de recibo digital. Pero no, no es así. ¿De qué documento me hablas?
