Este juguetito es una bazuka inofensiva que dispara un anillo de aire (un vórtice toroidal de aire comprimido) que se impacta y se deshace al hacer contacto con su objetivo.
Imagínate dispararle a un güey desprevenido en la calle, que sentiría un ligero puñetazo y que pensaría que proviene del espíritu de un muerto. O bien, ¿qué tal poder darle un leve chingazo en sus húmedas narices al perro que te ladra y te escupe impunemente desde una azotea todos los días cuando vas al trabajo? Serviría hasta para llamar al mesero pachorrudo que no te hace caso.
Si hubiera existido esto en mi infancia no hubiera yo apedreado a mis vecinas por diversión ni hubiera matado lagartijas a machetazos. Quiero una airzooka asap, si es posible para mi cumpleaños este 23 de julio.

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